Nueva web de Irene Montalbán, psicóloga
Hay un momento en el que darte cuenta de que la forma de contar lo que haces se ha quedado corta. Eso es exactamente lo que me ha pasado con mi antigua presencia en internet: se entendía poco, costaba encontrar la información básica y no respondía a lo que la gente se pregunta de verdad antes de pedir una primera cita. Así que he hecho una web nueva, desde cero, y me apetece contarte cómo es y por qué está hecha así.
Por qué he decidido empezar de nuevo
La mayoría de las personas que llegan a mi consulta llevan tiempo arrastrando algo y no saben por dónde empezar. No llegan con un diagnóstico bajo el brazo ni con las ideas claras: llegan con la sensación de que esto ya dura demasiado. Y cuando alguien está en ese punto, lo último que ayuda es una web confusa, llena de frases vacías y sin un teléfono visible.
Quería algo distinto. Una web que explicara con calma qué hago, cómo trabajo y qué pasa exactamente el primer día, para que nadie tenga que dar el paso a ciegas. Porque la barrera casi nunca es el problema en sí; la barrera es la incertidumbre de no saber con quién vas a hablar ni qué te vas a encontrar al otro lado de la puerta.
Una web escrita, sin imágenes de catálogo
Tomé una decisión que puede parecer rara: no hay fotografías de archivo. Ni manos entrelazadas, ni personas mirando por la ventana, ni divanes de decorado. Todas esas imágenes se repiten en cientos de páginas del sector y no dicen nada de nadie. Si mi forma de trabajar se basa en ser honesta contigo desde el minuto uno, empezar con una foto comprada en un banco de imágenes no tenía demasiado sentido.
Por eso el peso lo lleva el texto. La portada se llama, precisamente, Escrita para ti, y está pensada para que la leas como si estuviéramos hablando: frases cortas, lenguaje normal y cero promesas imposibles. No vas a leer que garantizo resultados ni que soy la mejor en nada. Vas a leer cómo trabajo y ya decidirás tú si te encaja.
Qué vas a encontrar dentro
He organizado la consulta en cinco áreas, cada una con su propia página, para que no tengas que bucear entre párrafos buscando lo que te afecta. Son estas:
Acompañamiento cuando la ansiedad y la tensión se han instalado. Trabajo con parejas que quieren entender qué les está pasando. Sesiones a distancia, para quien no puede o no quiere desplazarse. Acompañamiento en procesos de pérdida. Y atención a chicos y chicas en la adolescencia, una página que, por cierto, está escrita pensando en los padres que se preocupan, que suelen ser quienes dan el primer paso.
No las desarrollo aquí porque cada una tiene su espacio y ahí está contado con detalle: para quién es, cómo empezamos y qué puedes esperar. Puedes verlas todas desde la página principal de la consulta.
Lo que quería dejar claro desde el principio
Hay tres cosas que en la web anterior no se veían y ahora aparecen sin rodeos. La primera: la primera sesión es para conocernos. No empezamos a trabajar el día uno; ese rato es para que me cuentes qué te trae y para que tú compruebes si te sientes cómoda o cómodo conmigo.
No todo el mundo funciona con todo el mundo, y prefiero decírtelo a tiempo antes que sostener un proceso que no va a llevarte a ningún sitio.
Y la tercera: trabajo con terapia cognitivo-conductual y te doy tareas para casa. Lo que ocurre entre una sesión y otra también forma parte del proceso, y me parecía justo que lo supieras antes de sentarte enfrente.
Contactar es ahora mucho más fácil
Este era el otro gran objetivo. El teléfono es el 600 111 222 y es el mismo número de WhatsApp, así que si te cuesta llamar —a mucha gente le cuesta, y es completamente normal— puedes escribirme un mensaje y ya está. Al otro lado no hay una centralita ni una recepción: estoy yo.
Del diseño y la puesta en marcha se ha encargado Nombrada, que entendió a la primera que aquí el texto iba a mandar sobre todo lo demás. Si además prefieres que nos veamos fuera de la consulta o en pantalla, esa información también está recogida en su apartado correspondiente.
Gracias por leer hasta aquí. Si llevas tiempo dándole vueltas, échale un vistazo con calma a la web y, cuando lo tengas claro, escríbeme. No hace falta que sepas explicar qué te pasa: para eso ya tenemos la primera sesión.