Calle de Sueca · Valencia
Terapia online: la primera sesión es para conocernos
Sesiones online para quien lleva tiempo arrastrando algo y no sabe por dónde empezar. Si no encajamos, te digo con quién te irá mejor.
Escríbeme y reservamos la primera sesiónEscríbeme por WhatsApp 600 111 222
Cómo funciona la terapia online, sesión a sesión
- Hora fija cada semana y tareas para casa entre sesiones, para que el trabajo avance y no se eternice
- Primer contacto escrito por WhatsApp al 600 111 222, sin tener que llamar a nadie
- Sin desplazamientos ni sala de espera: si vives fuera de Valencia o tu horario cambia, la agenda se sostiene igual
- Puedes alternar con sesiones en consulta cuando te venga bien, sin cambiar de profesional ni contarlo todo otra vez
La primera sesión sirve para conocernos, no para dar por hecho que empiezas un proceso largo
Al 600 111 222 contesto yo, por teléfono o por WhatsApp, sin recepción ni centralita de por medio.
De escribirme a la primera cita
Lo que pasa, por orden
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Me escribes, aunque no sepas explicarlo bien
Al 600 111 222 puedes escribir por WhatsApp sin llamar.
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Buscamos hueco en la agenda real
En online suele ser más fácil encajar una franja estable, que es lo que conviene: misma hora cada semana.
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Primera sesión: conocernos
Esa cita sirve para que me cuentes qué pasa y para que tú veas cómo trabajo. Al final te digo si creo que puedo ayudarte y cómo lo plantearía.
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Plan de trabajo y tareas entre sesiones
Acordamos objetivos concretos y cada semana sales con algo que hacer hasta la siguiente. Revisamos cada cierto tiempo si eso está funcionando o hay que cambiar el enfoque.
Calle de Sueca · Valencia
Cuándo la pantalla es la mejor opción
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Vives lejos de Valencia o fuera de España
Las sesiones son en español y la distancia deja de ser un problema de agenda. Es la vía habitual para quien se ha mudado por trabajo y quiere terapia en su idioma.
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Tu horario cambia cada semana
Turnos rotativos, viajes o jornadas que se alargan hacen que una cita presencial fija acabe cayéndose. Sin desplazamiento, cuadrar una hora es mucho más viable y el proceso no se interrumpe cada quince días.
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Te cuesta dar el primer paso en persona
Hay quien lleva años dándole vueltas y se bloquea ante la idea de entrar en una consulta. Empezar desde casa baja esa barrera; más adelante, si quieres, puedes pasarte a la Calle de Sueca.
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Ya estabas en terapia y te mudas o viajas
Cambiar de ciudad no obliga a empezar de cero con otro profesional ni a volver a contar toda tu historia. La continuidad del trabajo pesa más que el formato.
Preguntas frecuentes sobre la terapia online
¿Funciona igual que ir a la consulta?
El método y el trabajo son los mismos: objetivos acordados, sesiones estructuradas y tareas entre una y otra. Lo que cambia es el canal. Si en la primera sesión veo que tu caso se trabaja mejor en persona, te lo digo antes de seguir.
¿Qué necesito para conectarme?
Un dispositivo con cámara, auriculares y un espacio donde puedas hablar tranquilo durante la sesión sin que entre nadie. La conexión importa más de lo que parece: si el vídeo se entrecorta, se pierde mucha información que sí se ve en una cara.
¿Puedo atenderme desde fuera de Valencia?
Sí, no hay límite geográfico en este formato. Las sesiones son en español y muchas personas se conectan desde otras provincias o desde el extranjero por la diferencia de disponibilidad respecto a lo que encuentran cerca.
¿Y si prefiero verte en persona más adelante?
Se puede combinar. Puedes empezar por pantalla y pasar a presencial cuando te apetezca, sin reiniciar el proceso.
¿Cómo se mantiene la confidencialidad a distancia?
El secreto profesional se aplica igual que en consulta y los datos de salud tienen protección reforzada por normativa. Por tu parte, lo importante es elegir un sitio donde no te oigan: el resto lo cuido yo.
Atender por pantalla cambia la logística, no el encuadre. Sigue habiendo una hora fija a la semana, un principio y un final de sesión, un motivo de consulta acotado y una revisión periódica de por dónde va el trabajo.
Lo que desaparece es el trayecto, la sala de espera y el tener que cuadrar la vida entera alrededor de una cita a las siete de la tarde. Para alguien que lleva meses posponiendo el primer paso, esa fricción de menos suele ser justo la diferencia entre escribir hoy o dejarlo para septiembre.
Lo que más condiciona una sesión a distancia no es la plataforma, es el sitio desde el que te conectas. Necesitas media hora larga en la que nadie entre por la puerta, auriculares para que la conversación no se oiga en el resto de la casa y una conexión que aguante el vídeo.
Si compartes piso o tienes a alguien en casa, conviene decidirlo antes de la primera cita en lugar de improvisar: el coche aparcado, una sala reservada en el trabajo o la franja en la que la casa se queda vacía funcionan mejor que el salón a medias. Si la conexión se corta, se retoma; el tiempo perdido no se descuenta de tu sesión.
El trabajo entre citas encaja especialmente bien en este formato. Te doy tareas para casa: registros de lo que pasa cuando aparece el malestar, pequeños experimentos que probar durante la semana, lecturas concretas.
A distancia todo ese material se comparte y se comenta en pantalla sin papeles que se pierdan, y permite ver en la sesión siguiente qué ha cambiado de verdad y qué no. Por eso el enfoque es cognitivo-conductual y estructurado: interesa que notes avance y que el proceso tenga un final, no que se convierta en una cita indefinida.
La confidencialidad no se relaja por ser online. Los datos de salud mental son categoría especial en el RGPD, el secreto profesional rige igual que en consulta y la historia clínica se conserva con los plazos que marca la Ley 41/2002.
Tampoco cambia el criterio de encaje: hay situaciones en las que la pantalla no es el mejor canal y prefiero decírtelo en la primera sesión antes que alargarlo. En ese caso te oriento hacia el profesional o el recurso que te venga mejor, aunque sea otro. Y si en algún momento quieres pasar a vernos en la Calle de Sueca o que me desplace, el proceso continúa donde estaba.
Terapia online para quien lleva tiempo arrastrando algo
Llevas meses, a veces años, con algo encima que no se va y que tampoco sabes muy bien cómo nombrar. Adultos y parejas en ese punto son con quienes más trabajo a distancia: gente que no llega con un diagnóstico preparado, sino con la sensación de estar arrastrando algo desde hace demasiado y sin saber por dónde empezar.
La primera sesión online es para conocernos
Puede que lleves semanas con la búsqueda abierta en el móvil y la cierres siempre antes de escribir a nadie, porque no sabes si lo que te pasa "es suficiente" para ir a terapia ni si vas a conectar con la persona que te atienda.
No tienes que llegar con el problema ordenado. "Llevo tiempo así y no sé por dónde empezar" es un punto de partida perfectamente válido, y de hecho es el más habitual.
Cuándo las sesiones a distancia encajan mejor que venir a consulta
Si sales de trabajar a las siete, si tienes hijos pequeños o si vives donde no hay consulta cerca, la distancia deja de ser el motivo por el que se retrasa el primer paso. También pesa la privacidad: hay quien preferiría no cruzarse con nadie en un portal ni explicar en casa a dónde va los martes.
Cómo funcionan las sesiones online y qué se trabaja entre una y otra
Qué necesitas de tu lado para conectarte
Poco: conexión estable y un sitio donde nadie vaya a entrar durante la sesión. Ese segundo punto es el que más se descuida y el que más condiciona el trabajo, porque si hablas de algo delicado con alguien al otro lado de la puerta, vas a medir lo que dices.
Si ahora mismo estás pensando en esa habitación cuya puerta no cierra bien, dímelo al pedir cita y buscamos una alternativa antes de empezar, no a mitad del proceso. El medio concreto de conexión lo acordamos al concertar la primera cita, para que no tengas que instalar nada raro ni pelearte con una plataforma que no conoces cinco minutos antes de empezar.
Trabajo con terapia cognitivo-conductual y te doy tareas para casa
Mi enfoque es la terapia cognitivo-conductual, y eso significa que la sesión no se agota en desahogarse una hora a la semana. Salimos con algo concreto: un registro que llevar, una situación que probar, una conducta que observar.
Lo que pasa entre sesión y sesión cuenta tanto como la sesión misma, y a distancia eso se nota, porque pones en práctica lo que hemos trabajado en el mismo sitio donde aparece el problema: tu casa, tu cocina a las once de la noche, tu bandeja de entrada del lunes. Si quieres preguntarme cómo aplicaría el método a tu caso concreto, hazlo antes de reservar.
Psicóloga online en español, sin depender de dónde vivas
Si estás fuera de Valencia o fuera de España
Muchas personas llegan a la consulta privada porque el recurso público va lento: en el Sistema Nacional de Salud la ratio ronda los 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, frente a una media europea cercana a 18, y eso alarga los tiempos entre una cita y la siguiente.
Trabajar a distancia quita del medio la variable geográfica: da igual si estás en un pueblo de interior o en otra provincia, siempre que coincidamos en franja horaria. Si escribes desde fuera de España, cuéntamelo y miramos la diferencia horaria antes de cerrar nada. Las sesiones son en español.
Horarios: de lunes a jueves hasta las ocho de la tarde
Si tu horario es imposible incluso así, dímelo al escribir y vemos qué hueco hay antes de que te hagas ilusiones con un día concreto. Prefiero decirte que no tengo esa hora que colocarte una que sé que vas a acabar dejando.
Confidencialidad y criterio profesional en la consulta a distancia
Datos de salud mental: qué exige la normativa a una consulta que trabaja por pantalla
Lo que se habla en una sesión es un dato de salud y el RGPD lo trata como categoría especial, con protección reforzada. En la práctica, eso implica que cualquier consulta que trabaje a distancia debe tener una base jurídica adecuada y un acuerdo firmado con el software o la plataforma que utilice, además de conservar la historia clínica el plazo mínimo que fija la Ley 41/2002.
El secreto profesional está recogido también en el Código Deontológico del Consejo General de la Psicología. Te lo cuento porque, si estás comparando profesionales por internet y no sabes en qué fijarte, esto es algo que puedes preguntar y que te van a poder responder con concreción o no.
Si no encajamos, te digo con quién te irá mejor
El miedo más razonable al pedir cita es gastar tiempo y dinero con alguien con quien no vas a conectar. Mi compromiso es sencillo: si después de conocernos veo que tu caso lo va a trabajar mejor otra persona, por enfoque o porque no hay química terapéutica, te lo digo y te indico a quién acudir. Ni te retengo ni te dejo colgado buscando de cero. Para eso sirve que la primera sesión sea de conocernos: para que esa decisión se tome al principio y no después de cinco sesiones.
Pedir la primera sesión por videollamada
Si te cuesta llamar, escríbeme por WhatsApp
Para mucha gente la llamada es la barrera: ensayas qué vas a decir, lo dejas para el día siguiente y así tres semanas. El 600 111 222 es teléfono y WhatsApp a la vez, y contesto yo, sin recepción ni centralita de por medio. Escríbeme lo justo para orientarme: qué te pasa y desde cuándo; los horarios los cuadramos después. También puedes usar hola@irenemontalban.example si lo prefieres por correo.
Otros motivos de consulta con página propia
Si lo que te trae aquí es ansiedad y estrés, una relación que se ha atascado, una pérdida que no acabas de colocar o la preocupación por un hijo adolescente, cada uno de esos temas tiene su propia página, con la modalidad presencial en Valencia y, cuando aplica, la versión a distancia. Aquí he respondido a la pregunta del formato: cómo es trabajar conmigo sin que nos veamos en la consulta.
Escríbeme y reservamos la primera sesión Escríbeme por WhatsApp 600 111 222
lunes a jueves, de 10:00 a 20:00viernes, de 10:00 a 14:00
Si no encajamos, te digo con quién te irá mejor.
Irene Montalbán, psicóloga