Calle de Sueca · Valencia
Terapia cognitivo-conductual online, con objetivos y tareas entre sesiones
Trabajo con terapia cognitivo-conductual a distancia: cada sesión tiene un foco y te doy tareas para casa. La primera es para conocernos.
Cómo funciona la terapia cognitivo-conductual online
- Cada sesión tiene un foco concreto y se revisa lo trabajado desde la anterior
- Tareas para casa entre sesión y sesión, en tu entorno real
- No hace falta que llegues sabiendo qué te pasa ni ponerle nombre
- Si no encajamos, te digo con quién te irá mejor
Sabes desde el primer minuto con qué método trabajo, sin tener que preguntarlo
La primera sesión es para conocernos y decidir si tiene sentido seguir: si no encajamos, te digo con quién te irá mejor, con nombre concreto. Quien contesta al 600 111 222, por llamada o por WhatsApp, soy yo, no una centralita.
De la primera duda a la primera tarea
Lo que pasa, por orden
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Escribes o llamas al 600 111 222
Me cuentas en dos líneas qué te pasa y buscamos hueco.
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La primera sesión es para conocernos
No empieza el tratamiento: empieza la conversación. Me interesa qué llevas arrastrando, desde cuándo, qué has probado y qué te gustaría que fuese distinto. Al final de esa hora sabrás si quieres seguir conmigo.
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Ordenamos por dónde se empieza
Con lo que has contado fijamos un foco de trabajo y un orden. No se toca todo a la vez: se elige lo que más te está limitando ahora y lo que es realista mover primero.
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Tareas para casa y revisión
Sales de cada sesión con algo concreto que hacer o que registrar durante la semana. La siguiente arranca revisando eso, que es lo que dice si el plan va bien o hay que corregirlo.
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Situaciones en las que el formato a distancia encaja mejor
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Vives lejos de Valencia o fuera de España
Atiendo en español sin que la distancia condicione la elección de terapeuta. Si has buscado cerca de casa y no encuentras a alguien con quien te veas hablando, la pantalla amplía el mapa.
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Tu jornada no te deja pisar una consulta
Turnos largos, viajes o conciliación imposible. Las citas de lunes a jueves llegan hasta las 20:00, y sin desplazamiento de por medio una sesión ocupa lo que dura la sesión.
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Te cuesta dar el primer paso en persona
Para mucha gente que no sabe por dónde empezar, cruzar la puerta de una consulta es la parte más dura. Escribir un WhatsApp y hablar desde tu casa baja esa barrera lo suficiente para empezar.
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Cambias de ciudad a mitad de proceso
Una mudanza, unos meses fuera por trabajo o un traslado familiar no obligan a cortar. El trabajo continúa con el mismo plan y el mismo registro de lo que ya hemos avanzado.
Preguntas frecuentes sobre la terapia cognitivo-conductual online
¿La terapia cognitivo-conductual pierde algo al hacerse a distancia?
El método es el mismo: análisis de la situación, trabajo sobre los pensamientos automáticos y práctica de conductas nuevas. Lo que cambia es el encuadre, y por eso conviene tener un espacio con privacidad y una hora protegida. Si en la primera sesión veo que el formato no te funciona, te lo digo.
¿Qué son exactamente las tareas para casa?
Encargos concretos y breves: anotar en qué momento aparece el malestar y qué haces después, probar una respuesta distinta en una situación que evitas, o registrar qué ocurrió de verdad frente a lo que anticipabas. No son deberes de rellenar folios. Sirven para que la siguiente sesión trabaje con datos tuyos y no con impresiones.
No sé ponerle nombre a lo que me pasa, ¿puedo pedir cita igual?
Sí. La mayoría de la gente que escribe lleva tiempo arrastrando algo y no sabe por dónde empezar. Poner orden en eso es parte del trabajo, no un requisito previo.
¿Y si en la primera sesión veo que no conectamos?
Para eso está esa sesión. Prefiero eso a arrastrar un proceso que no va a ninguna parte.
¿Puedo alternar sesiones a distancia con sesiones presenciales?
Sí. Lo hablamos al fijar la cita y lo vamos ajustando sobre la marcha.
La terapia cognitivo-conductual parte de una idea sencilla de enunciar y exigente de aplicar: lo que piensas, lo que haces y cómo te sientes se sostienen entre sí, y se puede entrar por cualquiera de los tres. Eso significa que el trabajo no se queda en contar lo que pasó esta semana.
Identificamos qué situaciones disparan el malestar, qué interpretación aparece de forma automática, qué haces justo después y qué consigues con ello a corto y a largo plazo. Cuando esa secuencia está sobre la mesa, deja de ser un estado de ánimo difuso y pasa a ser algo con piezas que se pueden mover.
El formato a distancia no cambia el método, cambia el encuadre. La sesión necesita un espacio donde puedas hablar sin bajar la voz y sin que entre nadie a mitad de frase; el coche aparcado o una habitación con la puerta cerrada funcionan mejor que un salón compartido.
En la primera toma de contacto acordamos el formato y la hora, y dejamos hablado qué hacemos si la conexión falla, para que un corte no se lleve por delante media sesión. También ayuda tener a mano papel o el móvil: parte del trabajo se anota mientras hablamos.
Lo que pasa entre sesión y sesión cuenta tanto como la sesión. Por eso te doy tareas para casa: registros de las situaciones que se te atragantan, pequeños experimentos para comprobar si lo que anticipas ocurre, práctica de respuestas distintas en momentos concretos.
A distancia esto tiene una ventaja real: los ejercicios se hacen justo en el sitio donde aparece el problema, no en un despacho neutro, y llegamos a la siguiente cita con material de tu vida y no con recuerdos aproximados. Esa revisión abre cada sesión y marca el orden de lo que toca mirar después.
La primera sesión es para conocernos: me cuentas qué te trae, qué has intentado ya y qué esperas, y yo te digo con franqueza si puedo ayudarte con este enfoque.
Si veo que lo tuyo encaja mejor con otro profesional o con otro tipo de intervención, te lo digo ahí mismo y te oriento hacia dónde ir. Si te cuesta llamar, el 600 111 222 también es WhatsApp y puedes escribir antes de decidir nada.
Terapia cognitivo-conductual online: un método con foco y tareas entre sesiones
Si buscas terapia a distancia, lo primero que quieres saber es si funciona igual que sentarse en una consulta. Trabajo con terapia cognitivo-conductual, y el enfoque se mantiene igual de estructurado en el formato a distancia que en la Calle de Sueca.
Qué cambia y qué no cuando la terapia cognitivo-conductual se hace a distancia
Lo que no cambia es el método: identificar qué pensamientos y qué conductas están sosteniendo el problema, ponerlos a prueba y sustituirlos por otros que te sirvan mejor. La terapia cognitivo-conductual trabaja con objetivos concretos y comprobables, y eso no depende de compartir sala: depende de que haya un plan y un seguimiento de lo acordado.
Lo que sí cambia es la logística: te ahorras el trayecto, la sala de espera y el cálculo de a qué hora tienes que salir para cruzar Valencia en hora punta. Si llevas tiempo arrastrando algo y lo has ido posponiendo porque nunca aparece el hueco, quitar el desplazamiento de la ecuación suele ser lo que inclina la balanza hacia pedir la primera cita.
Motivos de consulta que encajan bien en este formato
Ansiedad, estrés sostenido, rumiación que se dispara justo al apagar la luz, evitación de situaciones concretas, dificultad para poner límites o para organizarte cuando todo se te viene encima. Si te reconoces en alguna de esas, sabrás que el problema rara vez aparece en la consulta: aparece un martes a las nueve de la mañana, delante del ordenador o del móvil.
Ahí está la ventaja poco comentada del formato a distancia: te conectas desde el mismo sitio en el que después tendrás que aplicar lo que trabajamos. Hay situaciones que piden valorar otro encuadre, y si al conocernos veo que este formato no es el adecuado para lo que traes, te lo digo en la primera sesión.
Cómo se estructura cada sesión a distancia
No es una conversación abierta que se va llenando sola: cada encuentro tiene un punto de partida y un punto de llegada.
Un foco por sesión y objetivos que se pueden comprobar
Empezamos repasando cómo te ha ido desde la última vez y qué ha pasado con lo acordado; a partir de ahí fijamos el tema del día. Puede ser desmontar una interpretación que se te repite, preparar una situación que llevas evitando o entender qué dispara ese bajón de los domingos por la tarde.
Si ya has ido antes a terapia y salías con la sensación de haber hablado mucho sin saber hacia dónde ibas, este es el punto que más vas a notar: en todo momento sabes en qué parte del proceso estás. Y si pasado un tiempo no notas movimiento, lo hablamos y revisamos el plan, porque no se trata de acumular sesiones.
Las tareas para casa son la mitad del trabajo
Entre una sesión y la siguiente pasan unos cuantos días en los que tu vida sigue, y ahí es donde se juega casi todo. Te doy tareas para casa: registros de lo que ocurre justo antes de un pico de ansiedad, o el ensayo de esa conversación que llevas meses posponiendo.
A veces es un experimento de conducta muy pequeño, del tamaño de mandar un mensaje. Sirven para comprobar en tu vida real si lo que hemos hablado se sostiene cuando llega la situación. Prefiero avisarlo antes de empezar: si lo que buscas es un espacio para desahogarte y nada más, este enfoque te va a resultar exigente.
La primera sesión es para conocernos
Antes de ponernos a trabajar hay algo que decidir entre los dos: si tú y yo encajamos.
Qué pasa si no encajamos
Es lo que más frena a quien nunca ha pedido cita: contarle cosas difíciles a alguien a quien no conoces y salir con la sensación de haber gastado la poca energía que tenías reunida para dar el paso.
En esa primera sesión miramos qué te trae y desde cuándo, y si la terapia cognitivo-conductual online encaja con eso; si la respuesta es que no, te oriento hacia otro profesional o hacia otro formato.
Qué necesitas por tu parte para una sesión a distancia
Un rato sin interrupciones y un sitio donde puedas hablar sin bajar la voz. Parece obvio y es lo que más se descuida: conectarse desde el coche entre dos reuniones, o desde el salón con alguien en la habitación de al lado, condiciona lo que te atreves a contar.
Si convives con más gente, sabes bien de qué hablo, y merece la pena elegir la franja horaria pensando en eso antes que en la comodidad de la agenda. Lo que se habla en sesión no sale de ahí: el secreto profesional cubre también el formato a distancia, y los datos de salud tienen una protección reforzada por normativa.
Empezar terapia cognitivo-conductual online conmigo
Cuando escribes a ese número, contestas conmigo: no hay centralita ni recepción de por medio.
Horarios y primer paso por WhatsApp
Si has llegado hasta aquí y sigues sin decidirte a llamar, hay un atajo. Atiendo de lunes a jueves de 10:00 a 20:00 y los viernes de 10:00 a 14:00, en el 600 111 222, y ese mismo número es WhatsApp: si te cuesta llamar, escríbeme.
Hay gente que tarda semanas en marcar el teléfono de una psicóloga y en cambio manda un mensaje en dos minutos; si eres de esos, empieza por ahí y ya veremos los horarios después. También puedes escribirme a hola@irenemontalban.example contándome brevemente qué te pasa y desde cuándo.
Cuando prefieres vernos en persona en Ruzafa
El formato a distancia no es obligatorio. Hay procesos que empiezan a distancia y continúan en consulta, y también al revés: gente que venía a Ruzafa y pasa a sesiones a distancia cuando cambia de ciudad o le cambian el turno de trabajo.
El formato lo decidimos según lo que te venga bien, y se puede cambiar por el camino. Si lo tuyo tiene que ver sobre todo con ansiedad y estrés, con una pérdida o con la relación de pareja, encontrarás cada una de esas líneas explicada en su propia página, con este mismo método detrás.
Escríbeme por WhatsApp Escríbeme por WhatsApp 600 111 222
lunes a jueves, de 10:00 a 20:00viernes, de 10:00 a 14:00
Si no encajamos, te digo con quién te irá mejor.
Irene Montalbán, psicóloga